miércoles, 29 de abril de 2009

Calles con corbata

Cuando las calles se decoran las ciudades se visten de domingo. Y da gusto pasear alimentado por la creatividad de los sabios e inventores que nos acercan al grandioso mundo de las artes, la convivencia o la diversión. Es el caso de la calle Larga, que en estos días de actividades en torno al libro, anda vestida con corbatas que anuncian pensamientos, utopía e ilusión.

Este año la distribución de las casetas de la feria del libro en la Plaza del Arenal se ha hecho con buen criterio, evitando entorpecer el paso de los ciudadanos y permitiendo que la plaza mantenga su vida natural y su identidad.

Cuando se planifica pensando en el entorno todo adquiere una mayor autenticidad y favorece el enriquecimiento ciudadano sin obstaculizar el desarrollo de las actividades que se programan.

No hay que dejar de adornar las calles, hay que favorecer nuestra cultura andaluza de colgar las macetas en las fachadas y hay que anunciar o denunciar lo que se desea y lo que se necesita sin hacerle daño a la calle. Porque así las calles se humanizan y nos hacen sentir que estamos en una parte de nuestra casa.

miércoles, 22 de abril de 2009

Gozosa penitencia

No hay tribunas tapizadas con terciopelo que le escondan al hombre sus atributos más puros, sus esencias más humanas: aquellas que fertilizan la divinidad y la complacencia, las que crecen donde también reside la vanidad y la arrogancia. ¿Qué sería de nosotros, los andaluces, sin nuestra alegre espiritualidad, sin nuestra gozosa penitencia? ¿De quién es la Semana Santa si no es del pueblo?

¿Qué sería de la Semana Santa sin el pueblo llano? Con él, todo se legitima y sin él, las tradiciones religiosas serían anónimas manifestaciones de fe sin valor trascendental para la sociedad, por muy sinceras y sacrificadas que fueran. ¿Qué sería de ella sin el oro y sin las piedras preciosas donadas por ricos comerciantes o implacables guerreros? ¿Qué sería hoy de la Semana Santa sin la industria turística y cultural con sus paquetes vacacionales? ¿Qué sería de ella sin gente en la calle, sin niños sentados en las aceras, o sin manzanas de caramelo?

La Semana Santa, desbordada de gente que siente apasionadamente su religiosidad, el arte o las marcas de su memoria, este año ha vivido quizá su más esplendoroso recorrido por la calles de Jerez. Gracias a la buena organización de las hermandades, la colaboración municipal y de todos los jerezanos.

No estropeemos ese patrimonio poniéndole lazos de colores o siendo inflexibles con la abundancia de palcos (que haga Sevilla lo que quiera). Devolvámosla a su anterior recorrido por el Consistorio y la Plaza de la Asunción: la gente quiere eso, la gente no quiere el todo o nada. ¿Por qué no se aprovecha mejor ese capital para dar muestras de armonía y no de resistencia interesada? Tampoco creo que sea bueno hacer alarde cofrade de quitar el hambre, porque el hambre puede quitarte la razón, si lo pregonas gratuitamente.

Que la Semana Santa somos todos (como diría Gil de Biedma). Empiezo a darme cuenta ahora que me la ponen por delante como un afilado instrumento.


miércoles, 15 de abril de 2009

Ya tenemos columbarium

Ya tenemos en Jerez un columbario y no uno cualquiera, sino ¡el mayor de Europa! Que levante la mano quien no pensó, al oír la noticia, que se trataba de la instalación de un criadero de palomas, en las antiguas bodegas de Bobadilla. Pero no se trata de eso, ¡ni mucho menos!, sino de una cosa más seria y definitiva. De lo que verdaderamente se trata es de un lugar donde tampoco queda uno muy bien situado para criar malvas, como se diría popularmente.

-“Sí hombre, un columbario es el lugar donde los antiguos romanos depositaban las urnas cinerarias”- diría un buen conocedor del término. Pues eso es lo que ya tenemos en nuestra ciudad: un columbario. Un lugar donde podemos dejar dicho que nos depositen -si le da a uno tiempo- después de pasar por la lumbre purificadora.

-“¿Conmigo?, que hagan lo que quieran: yo no me voy a enterar”- diría otro mortal despreocupado por el futuro de su restos (que palabrita). Pero, ¿en Jerez? ¡Pues no he escuchado veces decir: “Yo, cuando me muera, lo que quiero es que me entierren en una bodega”!
En fin, nunca se sabe lo que nos puede deparar el destino.

miércoles, 1 de abril de 2009

Villapanés un Tesoro

Sería conveniente que cuando se anuncien ideas, iniciativas, decisiones o sueños, que también valen, se dijera a qué categoría pertenecen las noticias.

Con aquel impulso regenerador con el que comenzó su andadura el Partido Socialista de Andalucía (new wave) se le dio ubicación en el Palacio de Villapanés a la futura Fundación Ramón de Cala (eran tiempos en los que se respiraba un ánimo de sorpasso por parte del PSA: un partido nuevo, con ideología de izquierda, capital humano de diversa procedencia -incluidos distinguidos guiños a militantes socialistas- y un liderazgo fuerte administrado por Pedro Pacheco, que llevó a la alcaldía al P.P. y a continuación al PSOE con mayoría absoluta). Pero, a lo que iba, todavía está en la puerta principal del Palacio el cartel anunciador de la proyectada Fundación; desgastado por la lluvia que ha caído desde entonces pero firme y fuerte, gracias a dos pilares de hierro que lo sostienen y que, hasta el momento, nadie ha quitado.

Lo bueno que tiene el Palacio de Villapanés es que, por sus dimensiones, permite lo que le echen: museos, viviendas, escuelas de hostelería, fundaciones, residencias para estudiantes, universidad; de todo, menos equipamientos sociales y de participación aunque sea en una buhardilla (el gobierno municipal socialista debería madurarlo). Por eso, este edificio es un tesoro para el Barrio de San Miguel y para la ciudad. ¿No merece la pena, que ya es hora, sentarse y planificar algo serio con este edificio? ¿O es que en Jerez la novedad como recurso va a terminar siendo una identidad para hacer política?