miércoles, 6 de mayo de 2009

Sábalos en la Corta

Las angulas, casi como todo el mundo, las he comido poco. Están muy buenas cocinadas en cazuela de barro: sumergidas en aceite de oliva, ajos y pecaminosas guindillas; sin estos ingredientes o sin un bendito y crujiente pan, vivirían alegremente hasta hacerse adultas como sus hermanas de especie, las vigorosas y audaces morenas, pero más dóciles e introvertidas. Comerlas en revueltos o en tortillas sería un derroche de los tiempos en que éstas abundaban y escaseaban los alimentos básicos, además de un ejercicio imposible para un bolsillo ordinario. Comer angulas es un placer divertido porque son sutiles, resbaladizas y escasas, quizá por eso, también son sugerentes y amorosas.


La reciente prohibición de su pesca es una medida drástica que afecta a la economía de los pescadores de Trebujena, por lo tanto, se deben articular ayudas para las familias afectadas por el cese de su actividad. No se debería de haber llegado a esta situación, si se hubieran tomado medidas que gradualmente hubieran hecho posible la regeneración de la especie con una captura ordenada, pero, desgraciadamente, no ha podido ser así.

Debe servir esta decisión para tener conciencia del peligro de extinción de la especie en la desembocadura del Guadalquivir, porque el abuso, tiene mucho que ver con lo sucedido. La pesca furtiva y el uso de artes no reglamentarias, no sólo ha afectado a las crías de la anguila, sino que también ha afectado a las de otras especies como los langostinos (no es una extrañeza verlas a la venta como carnada de pesca como si fueran camarones).

Y es que nosotros, los jerezanos, también teníamos un río en el que hubo angulas y sábalos que se daban con generosidad en la Corta del Guadalete. Un río que nos sirvió de alimento, de recreo y playa; de embarcadero y puerto de entrada y salida al mar. Pero tenemos asumido que languidece, que sólo se trata de un río sin aliento a la espera de una mejor vida prometida. La salud de los ríos es una prueba del comportamiento que tenemos con la naturaleza y ellos tienen mucho que ver con nuestra propia vida.

miércoles, 29 de abril de 2009

Calles con corbata

Cuando las calles se decoran las ciudades se visten de domingo. Y da gusto pasear alimentado por la creatividad de los sabios e inventores que nos acercan al grandioso mundo de las artes, la convivencia o la diversión. Es el caso de la calle Larga, que en estos días de actividades en torno al libro, anda vestida con corbatas que anuncian pensamientos, utopía e ilusión.

Este año la distribución de las casetas de la feria del libro en la Plaza del Arenal se ha hecho con buen criterio, evitando entorpecer el paso de los ciudadanos y permitiendo que la plaza mantenga su vida natural y su identidad.

Cuando se planifica pensando en el entorno todo adquiere una mayor autenticidad y favorece el enriquecimiento ciudadano sin obstaculizar el desarrollo de las actividades que se programan.

No hay que dejar de adornar las calles, hay que favorecer nuestra cultura andaluza de colgar las macetas en las fachadas y hay que anunciar o denunciar lo que se desea y lo que se necesita sin hacerle daño a la calle. Porque así las calles se humanizan y nos hacen sentir que estamos en una parte de nuestra casa.

miércoles, 22 de abril de 2009

Gozosa penitencia

No hay tribunas tapizadas con terciopelo que le escondan al hombre sus atributos más puros, sus esencias más humanas: aquellas que fertilizan la divinidad y la complacencia, las que crecen donde también reside la vanidad y la arrogancia. ¿Qué sería de nosotros, los andaluces, sin nuestra alegre espiritualidad, sin nuestra gozosa penitencia? ¿De quién es la Semana Santa si no es del pueblo?

¿Qué sería de la Semana Santa sin el pueblo llano? Con él, todo se legitima y sin él, las tradiciones religiosas serían anónimas manifestaciones de fe sin valor trascendental para la sociedad, por muy sinceras y sacrificadas que fueran. ¿Qué sería de ella sin el oro y sin las piedras preciosas donadas por ricos comerciantes o implacables guerreros? ¿Qué sería hoy de la Semana Santa sin la industria turística y cultural con sus paquetes vacacionales? ¿Qué sería de ella sin gente en la calle, sin niños sentados en las aceras, o sin manzanas de caramelo?

La Semana Santa, desbordada de gente que siente apasionadamente su religiosidad, el arte o las marcas de su memoria, este año ha vivido quizá su más esplendoroso recorrido por la calles de Jerez. Gracias a la buena organización de las hermandades, la colaboración municipal y de todos los jerezanos.

No estropeemos ese patrimonio poniéndole lazos de colores o siendo inflexibles con la abundancia de palcos (que haga Sevilla lo que quiera). Devolvámosla a su anterior recorrido por el Consistorio y la Plaza de la Asunción: la gente quiere eso, la gente no quiere el todo o nada. ¿Por qué no se aprovecha mejor ese capital para dar muestras de armonía y no de resistencia interesada? Tampoco creo que sea bueno hacer alarde cofrade de quitar el hambre, porque el hambre puede quitarte la razón, si lo pregonas gratuitamente.

Que la Semana Santa somos todos (como diría Gil de Biedma). Empiezo a darme cuenta ahora que me la ponen por delante como un afilado instrumento.


miércoles, 15 de abril de 2009

Ya tenemos columbarium

Ya tenemos en Jerez un columbario y no uno cualquiera, sino ¡el mayor de Europa! Que levante la mano quien no pensó, al oír la noticia, que se trataba de la instalación de un criadero de palomas, en las antiguas bodegas de Bobadilla. Pero no se trata de eso, ¡ni mucho menos!, sino de una cosa más seria y definitiva. De lo que verdaderamente se trata es de un lugar donde tampoco queda uno muy bien situado para criar malvas, como se diría popularmente.

-“Sí hombre, un columbario es el lugar donde los antiguos romanos depositaban las urnas cinerarias”- diría un buen conocedor del término. Pues eso es lo que ya tenemos en nuestra ciudad: un columbario. Un lugar donde podemos dejar dicho que nos depositen -si le da a uno tiempo- después de pasar por la lumbre purificadora.

-“¿Conmigo?, que hagan lo que quieran: yo no me voy a enterar”- diría otro mortal despreocupado por el futuro de su restos (que palabrita). Pero, ¿en Jerez? ¡Pues no he escuchado veces decir: “Yo, cuando me muera, lo que quiero es que me entierren en una bodega”!
En fin, nunca se sabe lo que nos puede deparar el destino.

miércoles, 1 de abril de 2009

Villapanés un Tesoro

Sería conveniente que cuando se anuncien ideas, iniciativas, decisiones o sueños, que también valen, se dijera a qué categoría pertenecen las noticias.

Con aquel impulso regenerador con el que comenzó su andadura el Partido Socialista de Andalucía (new wave) se le dio ubicación en el Palacio de Villapanés a la futura Fundación Ramón de Cala (eran tiempos en los que se respiraba un ánimo de sorpasso por parte del PSA: un partido nuevo, con ideología de izquierda, capital humano de diversa procedencia -incluidos distinguidos guiños a militantes socialistas- y un liderazgo fuerte administrado por Pedro Pacheco, que llevó a la alcaldía al P.P. y a continuación al PSOE con mayoría absoluta). Pero, a lo que iba, todavía está en la puerta principal del Palacio el cartel anunciador de la proyectada Fundación; desgastado por la lluvia que ha caído desde entonces pero firme y fuerte, gracias a dos pilares de hierro que lo sostienen y que, hasta el momento, nadie ha quitado.

Lo bueno que tiene el Palacio de Villapanés es que, por sus dimensiones, permite lo que le echen: museos, viviendas, escuelas de hostelería, fundaciones, residencias para estudiantes, universidad; de todo, menos equipamientos sociales y de participación aunque sea en una buhardilla (el gobierno municipal socialista debería madurarlo). Por eso, este edificio es un tesoro para el Barrio de San Miguel y para la ciudad. ¿No merece la pena, que ya es hora, sentarse y planificar algo serio con este edificio? ¿O es que en Jerez la novedad como recurso va a terminar siendo una identidad para hacer política?

miércoles, 25 de marzo de 2009

La crisis del cuello duro

Tener que hablar o escribir sobre la crisis va a terminar por dejarnos sin sangre en la venas; menos mal que ya queda poco para que esté utilizable la sangre artificial. Cuando la tengamos disponible en el mercado, será fácil transportarla y almacenarla. Entonces nos la suministrarán a granel, gracias a que se venderá deshidratada y, con sólo echarle agua, la sangre artificial se convertirá en legítima del grupo 0 negativo.

Para entonces, ya la sangre carecerá de valor afectivo o de linaje y así, poco a poco, lo mismo irá sucediendo con el resto del cuerpo, hasta que llegue el día en que los embriones se adquieran con denominación de origen moral, religiosa o de otro tipo. Por ejemplo: la iglesia católica tendrá los suyos, los presbiterianos también, y no digamos los testigos de Jehová. Pero, claro, para eso todavía falta mucho, afortunadamente.

Una buena noticia, que me agrada especialmente, es el cambio radical que están sufriendo los altos ejecutivos. El caso es que estos astutos y considerados modelos sociales están mutando de forma acelerada, y se están convirtiendo en auténticas ratas a las claras del día. Que en los E.E.U.U., el país en el que por excelencia se ejerce culto al dinero y al éxito, se hable de la avaricia de los villanos de Wall Street y se abogue por normas ejemplarizantes como hacer una ley anticodicia, es como para estar animados y esperanzados en el futuro, sobre todo si les siguen tocando el bolsillo a los americanos.
Y no digamos cómo se las gasta en sus declaraciones el senador republicano de E.E.U.U. Charles Grassley: “que dimitan o se suiciden”. ¡Cómo se está poniendo la cosa contra los referentes de cuello duro! No estaría mal proponer que todos llevemos un lacito a favor de esa siempre oportuna y bíblica ley.

Nota de sociedad:
Estamos de enhorabuena por el parto en el Tempul de la jirafa, Palma. El recién nacido que cayó (pobrecito) desde una distancia de dos metros - el espacio que hay entre la parturienta y la madre tierra - se encuentra en perfecto estado. Igualmente contento está el padre, que se llama Jerez. (Lo de cobrar en el Ayuntamiento tres mil euros en primas, será mentira ¿no?).

miércoles, 18 de marzo de 2009

Parking - Penalty

Los aparcamientos públicos concebidos como negocio privado, tanto en el casco urbano como en instalaciones públicas de primera necesidad, deben regularse para evitar el abuso en las tarifas de precios que en la actualidad se está dando.

Es una buena noticia que el Ayuntamiento esté negociando con la empresa que gestiona el aparcamiento privado del hospital para que modere el precio y su uso sea asequible, tanto a los trabajadores como a todos los usuarios.

Esta negociación del Ayuntamiento con la empresa concesionaria debería hacerse extensible a otros aparcamientos. Se deberían revisar los contratos de adjudicación a las empresas que invierten en el subsuelo de la ciudad; puesto que en la mayoría de casos es propiedad de todos, las organizaciones sociales y de comerciantes tienen algo que decir al respecto.

Ahora que, con estos tiempos de crisis, nos estamos permitiendo establecer, o al menos comenzar a considerar normas racionales en beneficio de la comunidad y en contra del abuso aceptado como costumbre, se deberían establecer medidas reguladoras en la construcción de nuevos aparcamientos, con la participación y supervisión del gobierno que corresponda.

En una ciudad moderna, los aparcamientos son una necesidad urbanística y un servicio básico que los ayuntamientos deben afrontar de la forma más favorable para los ciudadanos; pero estamos acostumbrados a entender esa necesidad como un privilegio que paga quien puede.

Aparcar no es un capricho ni un lujo que haya que costear por minutos a un precio desproporcionado.