miércoles, 20 de mayo de 2009

El regreso

Como para ferias no estábamos, si nos remitimos a la situación económica, pero hemos sobrevivido notablemente al evento social más gozoso de la primavera. Este año, la organización ha mejorado considerablemente en cuanto a distribución de los espacios, seguridad, limpieza, urbanización de la zona de atracciones y alojamiento de los feriantes; sin olvidar la atención que han recibido los hijos de éstos.

En lo que afecta a los jóvenes, queda por encontrar una solución que ayude a mejorar las concentraciones masivas y a reducir los riesgos que éstas conllevan, induciendo a la participación, dentro de la tradición cultural en que la feria se sustenta. Un modelo de organización, exigente con el cumplimiento de las ordenanzas municipales y, al mismo tiempo, sensible con las personas que tienen su medio de vida con este acontecimiento, repercute directamente en un mejor disfrute de todos los ciudadanos.

Por ello, hay que felicitar al Ayuntamiento y todos los trabajadores, que desde distintas instancias, han hecho posible que la Feria de Jerez siga siendo un modelo de manifestación cultural en la que el divertimento y la actividad económica son posibles dentro de un recinto iluminado por una convivencia saludable.

Sin olvidar las estadísticas de desempleados ni las dificultades de todos los días, regresamos a lo cotidiano después de haber pasado por una merecida tregua de luz y color que todos los años nos proporciona la Feria del Caballo (contando con que, claro, “cada uno cuenta la feria como le va”).

martes, 12 de mayo de 2009

Adivinanza - Dedicada a Jerez


Imaginemos un mundo en el que reinase la más absoluta libertad, ¿nos gustaría? Posiblemente, ese mundo imaginario no sería para los humanos de hoy un lugar adecuado, pero se puede soñar con él; de hecho, realizamos ese sueño cada vez que perdemos el sentido estricto de la norma y nos dejamos llevar por lo bueno que cada cual guarda celosamente.

A eso se le llama por aquí abajo “perder el sentío”. El sentío se puede peder por amor, por amistad, por la belleza o por la música; no digo nada, si a todo eso y, ya puestos a ser espléndidos, lo complementamos con lo que caiga de fino fresquito y un menudo como dios manda.

No falta quien no se despeina ni se retrata, quien compra y vende, pero todos conceden guiños; decomisos de adhesión a una causa celeste: la apetitosa, la tentadora, la beneficiosa simpatía.

Para permanecer entero, es fundamental medir los tiempos y los apretones de manos, los abrazos, los ojos salinos o los besos robados. La hora del día también cuenta. Por ejemplo, a las cinco de la tarde ya se puede estar gracioso (con ángel), mirar a lo largo y sentirse uno torero. A las dos de la mañana ya se anda cargando la suerte y dispuestos a morir en la plaza por el roce de unos volantes, o por una sonrisa cómplice: ese es el momento del vasito de puchero.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Sábalos en la Corta

Las angulas, casi como todo el mundo, las he comido poco. Están muy buenas cocinadas en cazuela de barro: sumergidas en aceite de oliva, ajos y pecaminosas guindillas; sin estos ingredientes o sin un bendito y crujiente pan, vivirían alegremente hasta hacerse adultas como sus hermanas de especie, las vigorosas y audaces morenas, pero más dóciles e introvertidas. Comerlas en revueltos o en tortillas sería un derroche de los tiempos en que éstas abundaban y escaseaban los alimentos básicos, además de un ejercicio imposible para un bolsillo ordinario. Comer angulas es un placer divertido porque son sutiles, resbaladizas y escasas, quizá por eso, también son sugerentes y amorosas.


La reciente prohibición de su pesca es una medida drástica que afecta a la economía de los pescadores de Trebujena, por lo tanto, se deben articular ayudas para las familias afectadas por el cese de su actividad. No se debería de haber llegado a esta situación, si se hubieran tomado medidas que gradualmente hubieran hecho posible la regeneración de la especie con una captura ordenada, pero, desgraciadamente, no ha podido ser así.

Debe servir esta decisión para tener conciencia del peligro de extinción de la especie en la desembocadura del Guadalquivir, porque el abuso, tiene mucho que ver con lo sucedido. La pesca furtiva y el uso de artes no reglamentarias, no sólo ha afectado a las crías de la anguila, sino que también ha afectado a las de otras especies como los langostinos (no es una extrañeza verlas a la venta como carnada de pesca como si fueran camarones).

Y es que nosotros, los jerezanos, también teníamos un río en el que hubo angulas y sábalos que se daban con generosidad en la Corta del Guadalete. Un río que nos sirvió de alimento, de recreo y playa; de embarcadero y puerto de entrada y salida al mar. Pero tenemos asumido que languidece, que sólo se trata de un río sin aliento a la espera de una mejor vida prometida. La salud de los ríos es una prueba del comportamiento que tenemos con la naturaleza y ellos tienen mucho que ver con nuestra propia vida.

miércoles, 29 de abril de 2009

Calles con corbata

Cuando las calles se decoran las ciudades se visten de domingo. Y da gusto pasear alimentado por la creatividad de los sabios e inventores que nos acercan al grandioso mundo de las artes, la convivencia o la diversión. Es el caso de la calle Larga, que en estos días de actividades en torno al libro, anda vestida con corbatas que anuncian pensamientos, utopía e ilusión.

Este año la distribución de las casetas de la feria del libro en la Plaza del Arenal se ha hecho con buen criterio, evitando entorpecer el paso de los ciudadanos y permitiendo que la plaza mantenga su vida natural y su identidad.

Cuando se planifica pensando en el entorno todo adquiere una mayor autenticidad y favorece el enriquecimiento ciudadano sin obstaculizar el desarrollo de las actividades que se programan.

No hay que dejar de adornar las calles, hay que favorecer nuestra cultura andaluza de colgar las macetas en las fachadas y hay que anunciar o denunciar lo que se desea y lo que se necesita sin hacerle daño a la calle. Porque así las calles se humanizan y nos hacen sentir que estamos en una parte de nuestra casa.

miércoles, 22 de abril de 2009

Gozosa penitencia

No hay tribunas tapizadas con terciopelo que le escondan al hombre sus atributos más puros, sus esencias más humanas: aquellas que fertilizan la divinidad y la complacencia, las que crecen donde también reside la vanidad y la arrogancia. ¿Qué sería de nosotros, los andaluces, sin nuestra alegre espiritualidad, sin nuestra gozosa penitencia? ¿De quién es la Semana Santa si no es del pueblo?

¿Qué sería de la Semana Santa sin el pueblo llano? Con él, todo se legitima y sin él, las tradiciones religiosas serían anónimas manifestaciones de fe sin valor trascendental para la sociedad, por muy sinceras y sacrificadas que fueran. ¿Qué sería de ella sin el oro y sin las piedras preciosas donadas por ricos comerciantes o implacables guerreros? ¿Qué sería hoy de la Semana Santa sin la industria turística y cultural con sus paquetes vacacionales? ¿Qué sería de ella sin gente en la calle, sin niños sentados en las aceras, o sin manzanas de caramelo?

La Semana Santa, desbordada de gente que siente apasionadamente su religiosidad, el arte o las marcas de su memoria, este año ha vivido quizá su más esplendoroso recorrido por la calles de Jerez. Gracias a la buena organización de las hermandades, la colaboración municipal y de todos los jerezanos.

No estropeemos ese patrimonio poniéndole lazos de colores o siendo inflexibles con la abundancia de palcos (que haga Sevilla lo que quiera). Devolvámosla a su anterior recorrido por el Consistorio y la Plaza de la Asunción: la gente quiere eso, la gente no quiere el todo o nada. ¿Por qué no se aprovecha mejor ese capital para dar muestras de armonía y no de resistencia interesada? Tampoco creo que sea bueno hacer alarde cofrade de quitar el hambre, porque el hambre puede quitarte la razón, si lo pregonas gratuitamente.

Que la Semana Santa somos todos (como diría Gil de Biedma). Empiezo a darme cuenta ahora que me la ponen por delante como un afilado instrumento.


miércoles, 15 de abril de 2009

Ya tenemos columbarium

Ya tenemos en Jerez un columbario y no uno cualquiera, sino ¡el mayor de Europa! Que levante la mano quien no pensó, al oír la noticia, que se trataba de la instalación de un criadero de palomas, en las antiguas bodegas de Bobadilla. Pero no se trata de eso, ¡ni mucho menos!, sino de una cosa más seria y definitiva. De lo que verdaderamente se trata es de un lugar donde tampoco queda uno muy bien situado para criar malvas, como se diría popularmente.

-“Sí hombre, un columbario es el lugar donde los antiguos romanos depositaban las urnas cinerarias”- diría un buen conocedor del término. Pues eso es lo que ya tenemos en nuestra ciudad: un columbario. Un lugar donde podemos dejar dicho que nos depositen -si le da a uno tiempo- después de pasar por la lumbre purificadora.

-“¿Conmigo?, que hagan lo que quieran: yo no me voy a enterar”- diría otro mortal despreocupado por el futuro de su restos (que palabrita). Pero, ¿en Jerez? ¡Pues no he escuchado veces decir: “Yo, cuando me muera, lo que quiero es que me entierren en una bodega”!
En fin, nunca se sabe lo que nos puede deparar el destino.

miércoles, 1 de abril de 2009

Villapanés un Tesoro

Sería conveniente que cuando se anuncien ideas, iniciativas, decisiones o sueños, que también valen, se dijera a qué categoría pertenecen las noticias.

Con aquel impulso regenerador con el que comenzó su andadura el Partido Socialista de Andalucía (new wave) se le dio ubicación en el Palacio de Villapanés a la futura Fundación Ramón de Cala (eran tiempos en los que se respiraba un ánimo de sorpasso por parte del PSA: un partido nuevo, con ideología de izquierda, capital humano de diversa procedencia -incluidos distinguidos guiños a militantes socialistas- y un liderazgo fuerte administrado por Pedro Pacheco, que llevó a la alcaldía al P.P. y a continuación al PSOE con mayoría absoluta). Pero, a lo que iba, todavía está en la puerta principal del Palacio el cartel anunciador de la proyectada Fundación; desgastado por la lluvia que ha caído desde entonces pero firme y fuerte, gracias a dos pilares de hierro que lo sostienen y que, hasta el momento, nadie ha quitado.

Lo bueno que tiene el Palacio de Villapanés es que, por sus dimensiones, permite lo que le echen: museos, viviendas, escuelas de hostelería, fundaciones, residencias para estudiantes, universidad; de todo, menos equipamientos sociales y de participación aunque sea en una buhardilla (el gobierno municipal socialista debería madurarlo). Por eso, este edificio es un tesoro para el Barrio de San Miguel y para la ciudad. ¿No merece la pena, que ya es hora, sentarse y planificar algo serio con este edificio? ¿O es que en Jerez la novedad como recurso va a terminar siendo una identidad para hacer política?