Que los jueces se juzguen entre ellos no tiene nada de extraño ¿acaso no lo hacen también los médicos o los fontaneros aunque sea con la boca pequeña?
Pero que te sienten en el banquillo tus compañeros ya son palabras mayores con voluntades supremas. No tiene nada de insólito que esto suceda, porque eso sólo lo pueden hacer los jueces y, como sabemos, la justicia es igual para todos. Aunque los magistrados también tengan sus corazoncitos y sus creencias, como es normal, por encima de todo está la ley.
El caso es que hoy se sienta en el banquillo, el todavía juez, Baltazar Garzón por su tendencia a querer meter las narices donde no se debe, y por ello le pueden dar un fuerte cocotazo. ¿Qué creíamos?, ¿que se pueden pedir certificados de defunción a diestro y siniestro, como si aquí no mandara nadie?
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